miércoles, 30 de noviembre de 2011

Somos las elecciones que tomamos?

En ocasiones sentimos como es que la vida parece nos restriega en la cara que no somos nada… y nos enfrenta con los limites de nuestra condición; situaciones en donde se pone en entre dicho nuestra salud, nuestra estabilidad económica o emocional o, sencillamente, nuestra incapacidad para obtener lo que tanto deseamos.

Instantes en los que la desilusión anda asechando a la depresión y, si nos seguimos de largo sin tomarnos un minuto para pensar… terminamos convencidos y dominados por todo ese absurdo… ¿por qué absurdo? … porque la vida no se acaba cuando te encuentras con un muro… porque mientras haya vida… hay opciones.

Ciertamente estamos creando o destruyendo a cada momentos opciones con nuestro pensamiento; ahora bien, tampoco podemos estar atentos ininterrumpidamente a cada idea que cruza por la mente… mucho menos hoy en día, en donde estamos tan bombardeados de información… eso sería imposible. Lo que si deberíamos cuidar, es de no darle fuerza. Es decir, no permitir que las negativas echen raíz en nuestra mente, esa que todos sabemos muy bien... es altamente fértil.

Hay que tener en cuenta que si pensamos detenidamente en algo le damos fuerza y crece. Poner atención a las ideas, a las que estamos ‘pase y repase’ sería una buena opción… porque son las que se están magnetizando y nos demostraran que verdaderamente nos convertimos en aquello en que tanto hemos estado pensando.

martes, 22 de noviembre de 2011

En busca de soluciones...

Especialmente cuando las cosas llegan a un límite, solemos buscar culpables y justamente en ese momento crucial lo mas valioso son las soluciones, más que saber de quien es la culpa; porque.. podemos echarle la culpa al de al lado, a la infancia que tuvimos,a los recursos que nos faltaron, a los favoritismos que existen, a los amigos que tenemos… etc etc etc.Pero estamos evadiendo la responsabilidad que tenemos en el asunto… desde pequeños seguimos a ciegas los modelos que nos enseñan, sin evaluar realmente si esas acciones nos ayudan a crecer como personas o, si contribuyen a que vivamos en el hoyo, como el hecho de buscar culpables en vez de poner "manos a la obra".

Lo que muchas veces limita o trunca nuestro desarrollo, es estar haciendonos los tontos, culpando a la vida y a los demás y, este suele ser un modelo de comportamiento que tenemos bien arraigado y que nos llena de complicaciones reales o ficticias, es el hábito de darle suma importancia a los sucesos negativos; no nos damos cuenta que bajo esa conducta estamos aplazando nuestro progreso, aplazando los placeres y la alegría. Todo por obsesionarnos en un acontecimiento y repetirlo en nuestra mente una y otra vez, nos lo llevamos a todas partes… ¡incluso dormidos! le damos vuelta y vueltas al asunto, hasta que solo vivimos en pensar en eso negativo, en buscar y remarcar al culpable, eso es invertirle a lo grande para amargarnos la vida.

Las soluciones surgen de tomarse un momento para expandirse en vez de encogerse, tomar aire, es como abrir todas las puertas y todas las ventanas, para dejar que todo se ventile… que los tiempos cambien, dar pie a las respuestas… dar pie a ideas nuevas… dicen que no hay nada mas peligroso que tener una sola idea…

domingo, 20 de noviembre de 2011

Reírse mas...

La verdad es que, generalmente, nos reímos poco… nos tomamos las cosas muy enserio… nos ahogamos en un vaso de agua… hacemos las cosas más grandes de lo que son… nos damos fácilmente por ofendidos y respondemos neuróticamente.

Nos hemos enseñando y, con eso, a los demás… a gritar, a insultar, a resolver los asuntos con arrebatos, a perder la paciencia, a vivir estresados, a ser un manojo de angustias… nos y los hemos acostumbrado a decir groserías con azotones de puertas y… hasta con golpes.

Obviamente los estamos encaminando por donde nosotros ya llevamos un buen trayecto andado, los educamos a ser víctimas en potencia de agresiones. Les introducimos inconscientemente la idea de que son seres merecedores de la infelicidad, de insultos y provocaciones de cualquier tipo. Seres a los que se puede ofender fácilmente, porque eso es lo que les hemos enseñado, a ponerse el "saco" y, aunque no les quede… lo van a usar.

Para que surta efecto una ofensa, debe haber un insensato y otro igual, que se sienta digno de tal insensatez. Si alguien viene y me dice que tengo los ojos azules y yo se que no es cierto… ¡pues lo trato de loco! Si alguien más me dice que no sirvo para nada y, yo se quien soy… no pierdo el tiempo con ese necio… ¡también lo trato de loco!

Si no estoy segura de mi… segura que caigo en la trampa, lo ideal sería que mientras estemos seguros, nos diéramos el beneficio de la risa, porque hay algo muy cierto… TODOS estamos expuestos sin excepción a las agresiones…sin importar edad, sexo, ni condición.
Lo que si varía es la situación individual con la que cada uno se enfrenta a ellas… la risa es una gran herramienta.

La risa es un medicamento… valga la paradoja… la risa es cosa seria… la risa relaja; se ha demostrado que el buen humor disminuye la presión arterial, la tensión muscular y minimiza los dolores.

Si fácilmente te das por ofendido, agredido, afectado… es porque ya estas profundamente identificado con ese rol y… ahora hay que desaprender tal tontería...

jueves, 17 de noviembre de 2011

Paredes sin cimientos...

Si pudiese quitarme ese par de cosas extra que cargo sobre la espalda dentro de mi mochila que... ya de por si... viene algo cargada, esas que me pesan tanto y que en algunas ocasiones me hablan, me hacen mirar hacia atrás, hacia donde la luz no pega por que la lámpara esta ya muy lejos de ese punto a donde no pienso volver nunca por que recuerdo el frío, las paredes altas y un techo casi imposible de alcanzar, agua escurriendo por las esquinas que parecían tan lloronas... sin parar de lamentarse ni un segundo, el golpeteo de la puerta estropeada de madera carcomida por los años, los pequeños huecos en la pared por donde la luz luchaba por colarse un poco sin tener éxito y la viejísima mesa… ya coja de una pata.

Así es como miro aquel lugar en aquel tiempo con las circunstancias que me llevaron de manera precoz a su construcción y por ende a su mala hechura, el trabajo tosco que realicé yo misma con estas manos, levantando ladrillo por ladrillo paredes que no tenían cimientos, débiles muros en los que si te recargabas ligeramente corrías peligro de morir aplastado o de matar a quien estuviese en la habitación contigua, recuerdo el jardín que intenté plantar afuera de la única ventana que construí en aquel lugar pero parecía que tenia una maldición...

Si cierro los ojos puedo mirar aquellas flores marchitas de largos tallos podridos, árboles que jamás dieron frutos dulces, rosas que no dieron botón jamás, ramas hambrientas y raíces sedientas, puedo oler la humedad y polvo que se fueron comiendo todo, ladrillos, maderas, mosaicos, corazón, piel, incluso aquello que no debiera ser devorado por nadie, esperanza...
Tuvieron que pasar mil cosas y bastantes años para que me llegara algo de madurez y aceptara al fin que por mas cemento fresco que pusiera sobre aquellos muros todos los fines de semana, ese lugar era absolutamente inhabitable, las notorias grietas del suelo se abrían cada vez mas... por mas tierra nueva que depositara en ellas, comprendí que si no crecía nada en aquel jardín era por que la tierra era infértil, que aun sembrando semillas cada día nadie pasaría por ahí en la primavera.

Tengo presente en mi memoria de manera muy vívida cuando tomé mi abrigo para largarme de aquel sitio, la sonrisa que se quedó bordada en mi rostro de manera permanente cuando supe que no eran mis manos, no era ninguna maldición!… pensé. Abrí aquella puerta estropeada y miré por última vez la mesa coja, la luz de afuera era hermosa, me maravillé como una pequeña por las nubes blancas, el pasto verde que crecía más allá, el calor del sol baño mi piel, mis ropas sucias y mi cabello.

Como podría volver ahí? A donde nunca pertenecí? Donde no pude ser yo?

Ahora en silencio me siento y recuerdo la mochila que viene sobre mi espalda con algún peso, un peso que realmente no me molesta, ni siquiera ese par de cosas por que…sabes? tal vez no están de mas, están ahí por que es ahí donde deben estar, guardadas en donde ni yo puedo sacarlas por que no hacen falta, pero presentes para que mi espíritu no olvide y recuerde, y se escuche y se hable y se diga siempre que haga falta “no construyas paredes sin cimientos”.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Comprender...te...

Bien sabes como es que siempre intenté comprenderte, por momentos siento que en ocasiones no supe hacerlo por mas que quise, cada intento parecía hundirme mas en una confusión que me ponía tan de mal humor conmigo misma. Pusiste a prueba todos mis sentidos, todos mis instintos, me obligaste a retroceder tantas veces para volver a pisar sobre las mismas huellas que ya había dejado cuando pasé por el camino la primera vez. Era volver, volver para caer en los mismos errores sin llegar a nada, nunca sentí que estuviera dando pasos o que realmente me estuviera acercando a algo o…a ti.

Sabes... cuando era niña mi madre nunca me daba de beber en vasos de vidrio por que desde siempre he roto todo lo que cae en mis manos, siempre he sido muy descuidada con platos, tazas, vasos, todavía me cuesta trabajo no romper nada... así que hice lo mismo que mi madre, en casa los vasos son de plástico.

Tenia yo como ocho años y fuimos a cenar a casa de un compañero de trabajo de mi padre, uno de esos señores importantes con una tremenda casona... mi mamá nos vestía mas bonitas de lo normal a mi hermana y a mi (siempre nos tenia como muñecas) y nos pedían que nos comportáramos. Después de la cena mi hermana y yo fuimos a jugar con la hija de la familia, una niña un par de años mas pequeña que yo, cuando los adultos se fueron a charlar nosotras nos metimos en la cocina. Tenían unos vasos de vidrio muy bonitos, yo que jamás veía ese tipo de cosas y menos tan finos me parecieron lo mas lindo del mundo, mi hermana y la otra niña se pusieron a comer unas galletas que había en una especie de canasta, yo agarre un vaso y lo puse sobre la madera del comedor de la cocina, mis rodillas sobre la silla y mis codos sobre la mesa, agarre la jarra que contenía un liquido de color amarillo verdoso, lentamente llené el vaso pero cuando llegué al borde no me detuve, nunca había visto como al caer el liquido se forma esa graciosa fuente interna... aquel gracioso burbujeo! y seguí sirviendo hasta que aquello comenzó a derramar por todos lados, el comedor termino mojado igual que yo, mi vestido blanco con encajes, mis medias blancas y mis zapatitos, toda yo era una sopa.

Leyendo toda esta anécdota de mi niñez te preguntaras (como siempre sueles hacerlo) cual es el punto?

Para allá voy, no me importo mojarme, derramar aquel liquido burbujeante por todas partes, que mi madre me retara como lo hizo (no podía creer lo que hice) no me importo nada, me encanto ver aquel vaso desparramando como fuente, ese chorrito luminoso a contra luz, las burbujas subiendo rápidamente unas tras otras, sabia que todo terminaría mal pero era algo que jamás había visto, me dio mas gozo que decepción.

Yo nunca había visto algo como tu, no había escuchado cosas como las que tu me dices, nunca conocí a nadie como tu, supe que al igual que el liquido verdoso con nosotros posiblemente todo terminaría derramado por el suelo, sobre mi ropa, dentro de mis zapatos, pero siempre fue mas gozo que cualquier otra cosa, por difícil que te resulte siempre te disfruté y lo sigo haciendo...

Hoy puedo cerrar los ojos y sentirme tranquila, ahora comprendo que mientras esto sea de ambos, no tendría aún un final, que sería como en los cuentos que uno lee sin creer que sean verdad por que jamás has visto nada parecido, ni sentido nada igual.

Fue un tiempo de cerrar círculos, abrir puertas, mirar espacios mas allá de esta ventana mía, mas allá de mi…de ti, gracias por haberme dejado que te contemplara tanto, por hacerme ver en mi todo lo que tu viste, por bajarme de esa nube donde estuve tanto tiempo...

martes, 15 de noviembre de 2011

Esa parte de mi que me hace ser... quien soy.

De pronto un día así como si nada llegas a ese punto en el que parece que todo lo que sabes o lo que has hecho no sirve para absolutamente nada, te quedas por unos minutos (eternos) mirando lo que te rodea, y es ahí, justo ahí, en ese momento de contemplación de tu pequeño universo que entiendes lo pequeño que eres, que con o sin ti el mundo seguiría dando vueltas, la gente seguiría haciendo sus cosas cada día y la vida no se detendría ni por un segundo...

Eres mas diminuto de lo que jamás llegaste a pensar y no, nadie esta alineando los planetas, dibujando tu línea de la vida o trazando tu destino, eres tu y nadie mas que tu el único que ha tomado decisiones en tu vida, el que ha salido de un camino para tomar otro, el que en lugar de seguir avanzando retrocedió dando tumbos, el que no supo llegar en la hora precisa al lugar correcto.

Pero…eso no puede ser culpa tuya, nadie te dijo como era la vida, como son las cosas, eres tan solo una persona común y corriente.

Y mientras miro de reojo las personas caminando por el parque, escucho el crujir de las galletas que arrojé entre los dientes de un perro... que al sentir mi mirada se queda quietecito, el no necesita que le digan lo que debe hacer o como es la vida, pero sabe muy bien que cuando me le quedo mirando lo estoy requiriendo, necesito su atención o sus gracias, se me acerca caminando como de costado sin dejar de mirarme, llegando a mis pies se deja caer sobre su cadera huesuda y se entrega, se humilla, se da, es su manera de decirme que sabe que soy mas grande y fuerte que el.

 Pareciera que en la vida todo es igual, hay que darse, humillarse, venderse, todo es cuestión de “relaciones publicas” del toma y da, del te doy pero espero me pagues mas adelante cuando me haga falta, del pisame pero al rato te alcanzo y hasta te piso la cola si te descuidas.

Y a mi con lo que me frustra tener que venderme, tener que convencer, hacer como que soy justamente lo que se requiere, que soy indispensable, que sin mi las cosas no funcionan, no avanzan, que sin mis “cualidades” todo se vendría al caño y el caos seria el único final lógico, yo que no se sonreírle a los jefes para caerles bien, humillarme en el sentido mas básico de la acción. Por eso no pasa uno de “perro” por que no sabes entrarle al jefe por los ojos y ganarte su apadrinamiento...

Y entonces lo que sabes no sirve de nada, eres cáscara... eso es todo lo que los demás ven de ti cuando te has vendido, el puro cascaron, no tienes ningún atributo realmente valioso...

A veces quisiera no tener esta ultima pizca interna, esta que nadie puede tocar, que nadie puede arrebatarte, la que te hace realmente quien eres, esa pizca que te dice a la cara lo que has hecho mal, la que te obliga a sentir culpa o gratitud, esa pizca que muchos dejamos de lado en el camino por escalar peldaños, pero…para mi desgracia esta pizca esta bien cocida a mi y con nada podría deshacerme de ella, esta pizca imperceptible para todos, menos para ti que se llama integridad.

 Por eso no puedo humillarme, dejar caer mis caderas al suelo y darme, por que se quien soy y lo que quiero pero sin dejar de ser yo, este yo tan yo, que solo puedo ver yo. Aunque ello signifique jamás obtener aquel puesto que todos envidian o ese lugar privilegiado que no alimenta lo que realmente eres...

Ese Tren... de mi vida...

Imagina una estación de tren con un anden muy largo a cada extremo, un techo muy alto con una estructura metálica muy bella de la cual cuelgan enormes y elegantes lámparas que le dan luz durante la noche, dos carriles en direcciones opuestas... a veces se va hacia una y otras en sentido contrario, el tren no pasa cada hora ni a cada instante, es un tren con salidas programadas y aunque no son frecuentes, el tren siempre sale cuando es preciso y esta listo, cuando requiere cambiar de aires, de gente, de sensaciones, de atmósfera. Los boletos se venden en una taquilla que nadie conoce, el monto aproximado del boleto es a según de cada quien, no cuesta lo mismo para todos... para algunos será mucho, para otros a penas un poco, tan poco que no duele pagarlo, pero... cuidado con perder el boleto por que no hay reembolso, ni reposiciones y no te venderán un boleto dos veces. La señora de la taquilla es algo especial...

Si mi amor, ésta es la estación de las circunstancias y este el tren de mi vida, quien sube a el sube por alguna razón... los caprichos no existen, todo pasa por algo...
Tu compraste tu boleto hace tiempo, recuerdas? No sabias si la señora de la taquilla te vendería el boleto o si podrías abordar el tren, no sabías a que hora o por que salida, por que puerta, en que sala de espera, si tenías que cargar maletas o si en este viaje no importaba cambiarse o no la ropa.

Se te vendió un boleto y abordaste, nadie dice que ha sido fácil, por que mi tren es como yo... como mi vida... un poco loco y travieso, a veces a medio camino se detiene en algún risco o barranca tan solo para llenar su vista y su corazón con la llovizna que se logra ver hasta el fondo, le gusta sentir la brisa en su máquina cuando va corriendo de prisa hacia otra estación y pasearse despacio por los pueblitos que le gustan y donde se siente casi, como en casa...

Ha sido un viaje largo, verdad cariño? Pero hemos tenido oportunidad de conocer muchos lugares juntos, los celos, la gracia, el amor, la ternura, el berrinche, la reconciliación... lugares por donde teníamos que pasar, por que así lo dice la bitácora del viaje... eran destinos forzosos.

 Ha sido un placer recorrer este camino contigo, lo sabes?

Tu sabes que tu libertad no esta coartada, no eres mi prisionero, mi tren te llevara hasta donde tu quieras... el día y en cualquier momento que desees puedes decender de el, sin ninguna pena o reproche, recuerda siempre que el verdadero amor, no ata, así que mi tren tiene los frenos bien puestos y dispuestos para cuando digas...

 –Aquí me bajo!!!

Te dejare en la estación que hayas escogido mientras por la ventana mi mano sacude un pañuelo blanco que tristemente secará mis lagrimas al marcharte y el señor que checa los boletos grita con fuerte voz...

–Váaamoonooos!!!!

lunes, 14 de noviembre de 2011

Eres tu el primero...

Que por que te amo? me preguntaste de forma inocente sin darte cuenta de todas las reacciones que desatas, no es solo el eco de tu voz que rebota en mi tímpano provocando una vibración que mi oído convierte en señal para que yo reaccione con un gesto que refleja mi incapacidad para expresarte en palabras, coherentes, tangibles, visibles, lo que yo quisiera responderte, es ese tono tan suave y deleitoso que has utilizado para decírmelo, así, como si no te dieras cuenta de que mis ojos se abren mas de lo normal o que mi corazón se agita por que comprende, siente, casi rasga y huele lo que recién le confirmas con tu pregunta.

Ahora se, que sabes que te amo...

Después de superar la reacción física que me causó tu pregunta y de sentir el calorcito que me invade el pecho que bien puedo calificar como euforia por que ahora se que sabes, que sabemos... mis pómulos se dibujan un poco mas... intentando vanamente disimular una sonrisa, una sonrisa virgen e ingenua de amor estrenado, reafirmado, palpado, masticado y tragado...

Rompiendo todas las leyes de la naturaleza, de la fuerza de atracción, de la física quántica, de la línea tiempo-espacio, tomo tu mano con la mía entrelazando mis dedos con los tuyos como tejiendo una pequeña cadena de eslabones gruesos... aunque tu cuerpo este a kilómetros de donde esta el mío, cierro los ojos y mis labios te humedecen el cuello, mis manos se confunden en el largo camino hacia tu pecho, donde se pierde la conciencia y la plena voluntad por que se le entregan al otro, donde dejas de ser tú y comienzas a ser yo, y yo siendo tan parte tuya como soy, me pierdo en tu espalda dibujando triángulos pequeñísimos de ocho lados…sin esquinas, donde se hunde uno en la carne hasta palpitar por dentro y por fuera, donde se queda uno sin voz... en ese lugar a donde solo se llega una vez con el alma limpia...

Siempre.... amor...

Con mucho cuidado me desprendiste de la enorme flor en la que habia nacido. Prometiste cuidarme y amarme para siempre. 

Dijiste que era tanta la ternura que mis ojos te provocaban, que procurarías jamás estar lejos. Me acercaste a ti y con tu boca pronunciaste:  “Que me parta un rayo si permito que alguien nos separe”.

Me guardaste entonces con sumo cuidado dentro del bolsillo de tu pantalón. Y dijiste que apartir de entonces iríamos juntos a todas partes.

 ¡Te mirabas tan contento!

Yo se que tu no sabias, que no te diste cuenta, que no es tu culpa...

Que el bolsillo tuviera un agujero.

Tu propio valor...

Él estaba con el rostro abatido, de pesar se reúne con su amiga en un bar a tomar un café.
Deprimido descargó en ella sus angustias...que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación...todo parecía estar mal en su vida.

Ella introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de $100 y le dijo:
- Quieres este billete ?
Él, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:
- Claro...son $100, quién no los querría ? 

Entonces ella tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bollo. Mostrando la estrujada pelotita verde volvió a preguntarle:
- Y ahora igual lo quieres ?
- No sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo $100, claro que los tomaré si me lo entregas. 

Entonces ella desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.
- Lo sigues queriendo ?
- Mira, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de $100 y mientras no lo rompas conserva su valor...


- Entonces, (dijo ella) debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, SIGUES SIENDO TAN VALIOSO COMO SIEMPRE LO HAS SIDO... lo que debes preguntarte es CUANTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado. 





miércoles, 9 de noviembre de 2011

Con un poco de imaginación...

Alguna vez, en algún lugar, hace muchos años... un hombre fue injustamente acusado de asesinar a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona influyente. Al ser tan fuerte el pedido de justicia por aquella mujer de sus seres queridos, el asesino tuvo que encontrar la manera de culpar al hombre para encubrir su propio crimen.

El acusado fue llevado a juicio, conociendo que tendría poca oportunidad de escapar al veredicto: ¡LA HORCA!

El Juez, también cómplice, cuidó de que pareciera un juicio justo y le dijo al acusado: "Conociendo tu fama de hombre devoto al Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles las palabras culpable e inocente. Escogerás uno de ellos y será la mano de tu Dios la que decida tu destino".

Por su puesto, el Juez corrupto, había preparado dos papeles con la misma leyenda: "CULPABLE". De lo que la pobre víctima se dio cuenta que era una trampa.

NO había escapatoria...

El Juez ordenó al hombre a tomar uno de los papeles doblados.

El hombre acorralado inspiró profundamente, permaneció en silencio durante algunos minutos... pensando... cuando la sala comenzó a impacientarse, abrió los ojos y levantó la cabeza, finalmente escogió! tomo uno de los papeles... y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados, los presentes comenzaron a reprocharle... "Pero, que hizo?... y ahora?... como vamos a saber el veredicto?..."

"Es tan sencillo, (respondió el acusado) es cuestión de leer el papel que queda y sabremos que decía el que yo escogí".



Si decidimos luchar por nosotros, no importa la situación, nunca dejemos de buscar la salida ni de luchar hasta el último momento...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Miedo...

Cierra los ojos, y siente como el miedo se apodera en su interior. La tela de araña que teje por dentro penetrando el último rincón, el más recóndito escondite. Siente el miedo.

Está atrapada, no podrá escapar, el miedo es su peor enemigo, y el llanto mi aliado. Se búsca a si misma, muerde su alma, se desahóga hundiéndose en pedazos ante él. Está desarmada, sabe que vas a morir.

La sombra se había convertido en una presencia, la presencia en un aura material. El sin sentido de la vida y la muerte, la pérdida de la esperanza…

Bajo la venda que cubría sus párpados, cerró los ojos. Dejándose llevar. Relajó sus músculos agarrotados, desnudando su miedo al miedo, prestando su carne a las cuerdas que la apresaban.

Un dedo, frío como el hielo, cruzó su cara, erizándole el vello. Notó el aliento en su oído de un susurro, que le indicaba que se dejara llevar, todo estaba perdido.

Eres mía, matizaba aquel aliento, no puedes huir.

Pero mientras mantenía los ojos cerrados, una idea surgió en su cabeza, derrotar el miedo. Se armó de toda la fuerza de voluntad que quedaba en aquel resquicio de su interior, prendió de nuevo la llama, y uno a uno fue deshaciendo los nudos de aquella tela de araña, de aquel miedo.

No temas, se decía a sí misma, se fuerte, escucha tu voz, busca la luz que combatirá contra la oscuridad…

Mientras, el miedo seguía trazando nudos más fuertes, y aquellos dedos fríos continuaban erizando el vello al contacto con su piel, aquella piel que había sido cálida, y esperaba ahora fría y dura… la muerte.

Pero la fuerza continuaba creciendo, y con ella el impulso, la valentía, de llegar más allá, de zafarse del miedo de una vez por todas… Una gota de sudor frío cayó por su frente, apretó los párpados, los dientes, los músculos que aún respondían a sus órdenes. Y por fin, llegó al centro del miedo. Acariciándolo suavemente, ganando el control, ahuyentando poco a poco los resquicios que quedaban en su cuerpo. Y superó la oscuridad, mientras todo se desvanecía a su paso, ya no había manos frías, ni venda en sus ojos, aquella horrible sensación.

Se levantó, y encendió la luz al fondo del pasillo. Había controlado su miedo, ahora sólo quedaba descansar.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El elefante de circo...

Recuerdo que cuando era pequeña me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales, especialmente el elefante. Durante la función el elefante hacía gala de su enorme tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de la actuación y hasta poco antes de volver al escenario, siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba a su pata.

Yo pensaba: "¿Cómo un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, no podía liberarse de esa pequeña estaca de madera y huir?"

Me preguntaba: "¿Qué lo sujeta entonces?" "¿Porqué no huye?" Hice entonces la pregunta obvia a mis mayores, y algunos me dijeron que era porque estaba amaestrado.

Entonces pregunté: "Si está amaestrado, ¿Porqué lo encadenan?"

Alguien, entonces, me dió la respuesta: "El elefante de circo no escapa porque ha estado atado a una estaca desde que era muy pequeño".

Imaginé al pequeño e indefenso elefante sujeto a la estaca tratando de soltarse. Lo imaginé agotado durmiendo y volviéndolo a intentar al día siguiente, hasta que un día terrible en su historia acepta su impotencia y resigna su destino.

El elefante enorme y poderoso que vemos en el circo "cree que no puede". Tiene grabado el recuerdo de su impotencia.

Y lo peor es que jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza...


Mis saludos a uds.